Con la araña a las aceras: Vida comunitaria de Spiderman y el Peter Parker.

Pues mira, no preguntes por las franjas azafranadas de héroes de este tebeo del comicbooqueado USAdo porque ya no lo recuerdo. Alguna celebración, hacía bonito y lucían bien a uno y otro lado del quiosco -la edición española era más pálida, ¡bah!-.[1]
¿Por qué Bill Mantlo no llegó a ser guionista fijo en ninguna de las colecciones del niño araña? Escuchemos la voz de Ramnáceo Sobrino Gran Parallelogrammus en una logia secreta de fanes nicrarienses del Mapache cañonero [2] o Rocket Racoon: "Así arropado con las vestiduras de la contemplación el editor marvelado podía ver sin ver, leer sin leer, a nivel de puro conocimiento metafísico, cuando la formula kalingabodhi-jataka 'Stan Lee te la presenta' propiciaba la simultaneidad espacial del universo concentrado por el Peter Parker."
Otra roña de sabiduría, ¡gracias maestro! En su iluminación el maestro Ramnáceo ejemplificaba la enseñanza de la pregunta perfecta que propicia la apertura límbica o cantazo último al discípulo; como la tradición indica, lo importante no es la respuesta sino lo qué de verdad estemos dispuestos a pagar por obtener cualquier tipo de respuesta a la pregunta fundamental "¿Puede un chimpance comer tallarines con unos palillos chinos?"
Si has leído dos tebeos de Arañito hombre [3] bajo guión o argumento de Bill Mantlo ya sabes lo tonto que fue no endilgarle más y más números del Spiderman. Además, te conoces de carrerilla el libro-regalo de Las doscientas rimas clásicas cantadas de la Crítica Pura [4], como la que viene ahora al caso, 'Bill Mantlo no vendía camisetas, pero zurcía calzones superheroicos con tanto primor que no se le saltaba un punto a los uniformes'. Y sabemos que esto es cierto y es también mentira, porque Mantlo y Spiderman eran el uno para el otro bautismo, vida mís
tica y muerte. Mantlo le ponía los pies en la tierra al Spiderman.



















Asomado a esta historia, al paso de la entrevista robada al blog colaboracionista del 999 que ya filtramos por aquí, se ve caer al Spiderman sobre la gran ciudad. No es una figura vengadora ni un héroe achispado por la euforia juvenil trasladada a una lucha de clases a la superheroica, sino un espectador. Peter Parker sin su cámara fotográfica.
Daily Bugle. El trepamuros y la policia dejan suelto a un criminal.
Mantlo imaginó un Spiderman sobre las aceras, "¡Con fotos de Peter Parker!". En varias ocasiones, como cualquier otro guionista de su época, siendo parte de los escenarios y en forma tan parecida a la del Stan Lee y sus dibujantes. Aquellos paseos aereos que nuevos artistas nos presentan otra vez como homenaje a viejos señores de lapiz y tinta*, vuelos antiguos en los que los guionistas de Quesada ejecutan traslaciones sensibleras sobre la psicología del Spiderman siglo XXI a partir de la lectura de contracapas de novelas policiales o pispeo de algún canal de televisión. Este episodio es distinto, el Barón Haussman respira.
El argumento es sencillísimo, las plazas se fortifican, las calles se ocupan, es la marabunta. El obrero desaparece sin destino a ninguna parte porque la calle nunca fue suya, y es fácil, el viejo barrio por fin se ha convertido en una mercancia apetecible, digna de ser ocupada por sus legítimos dueños de regreso al hogar. La propiedad al propietario. Y así, cuando la pandilla intenta arrumbar al viejo español de su casa, la policia no puede hacer nada "La cosa viene de lejos. Este edificio fue construido hace años. Para el viejo es su hogar. Pero los tiempos cambian.".
¿Qué puede enfrentar un superhéroe contra la ordenación de las construcciones en el espacio urbano? ¿¡Reuniones vecinales de empijamados enmascarados!? Nada, pero los pies son de Peter Parker y él sí puede. Porque Peter Parker es Spiderman... o Superman o la Araña Socialista Capitalina o... "¡Bah! Recordemos que Bill Mantlo ha sido el guionista que por más tiempo logró sostener una colección en la que un superhéroe vivía en una ciudad dormitorio poco más o menos."
Busca el tebeo, sácalo de la bolsa y mira por Mr. Castellano. Si tienes tiempo busca en Alack Sinner a otro viejo español, otro edificio, otro barrio. ¡Keith Giffen es un malo maloso!
{}{} Los admiradores recomiendan no solo la lectura de este tebeo, además, una proyección de sombras y opacos multicolores junto a El hombre y la ciudad de Henri Laborit. Al grito simple de "¡Por una ciudad limpia de chorizos, por una ciudad sin alcadía ni gobierno!"
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1] Nota estrangulatoria del editor==> Ismael, si con esto no se nos viene encima algún comentario, pondremos en marcha nuestro Z-GeFa: gases y subterfugios 3.0

[2] Explosiva traducción libertaria fuera de todo gobierno, copyriesgos a cargo de la Fundación Alcanfor Comics.
[3] Otra muestra más de los largos y profundos conocimientos sobre historia de la Historieta, y el bicho del tebeo, así, a la general, que nuestro articulista atesora. Referencias como esta no pasarán desapercibidas para el lector avezado, Arañito hombbre fue la traducción propuesta en 1976 por el censor espacial de la República valleinclanesca de Jara de los mochos José Millán Astra y Do, considerado durante muchos años por los estudiosos de este medio como el 'rangerover' de las tropas editoriales franquiciadas españolas.
[4] "Crítica Pura: escuela parnasiana experta en cifras de venta y respiración abominal, porque solo son tebeos y, sí, solo leen tebeos. O fichas de tebeos, nunca quedó del todo claro. También floreció en Francia antes de caer en Lisboa." Pequeña Enciclopedia del Real Madrid Club de futbolistas XIV tomo, Historia de la Historieta Mundial en cuatro soplos.

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El editor lamenta que el bloguero haciéndose la del articulero e inflamado del espíritu del Mantlo, por pura imitación, haya intentado pegar el oído a una referencia musical. Sabemos que nunca tuvo walkman, que a su casa jamás llegó equipo de música alguno y que sufrió como tantos otros menudos hombres de su generación el acoso de los 40 Principales en el autobus escolar, por eso le perdonan en su casa.
Lapiz y tinta (Grandes temazos volumen 6)--> aún no ha sido prohibido en la China, ¡haz algo!