Hercules #2 Diciembre de 1967

Descubrí una entrada interesante en este link…

HERCULES No. 2, December 1967

Pero el blog desapareció y ahora ese link está muerto (aparentemente Mykal, su autor, ha ocultado el blog entero) así que voy a rescatarlo de las arcas de Internet.

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In order to dwell in Olympus with his Father, Zeus, Hercules must first prove himself worthy of godhood. Hera, driven mad with jealousy over Zeus' love for Hercules' mortal mother, assigns Hercules twelve tasks; each seemingly impossible. In this second issue (and second task) Hercules must face Gerion, the monster with three bodies.

Para conseguir un sitio en el Olimpo junto a su padre, Zeus, Hércules debe primero probar ser que merece ser un Dios. Hera, enloquecida de celos por el amor de Zeus por la madre mortal de Hércules, asigna a Hércules doce tareas cada cual más irrealizable. En su segundo número (y segunda tarea) Hércules debe enfrentarse a Gerion, el monstruo con tres cuerpos.

Some find the work of Sam Glanzman rustic, even primitive. There can be little doubt that Glanzman lacks the smooth sheen fashionable today. I love his work, though, for his skill as a graphic storyteller (a quality that seems less important today than ever before). So often in today's comics I see nothing but splash panels - all action and money shots. There is no suspense, no tension - no story. Glanzman's style is all about storytelling, from his beautiful layouts to his fine panel composition. And, not for nothing, few artists can bring weight and heft to an action scene like Sam Glanzman. Also of interest here is the fine script by Dennis (Denny) O'Neil working as Sergius O'Shaugnessy.

Algunos encuentran el trabajo de Sam Glanzman rupestre, incluso primitivo. Pocas dudas puede haber de que Glanzman hoy en día queda ligeramente anticuado. Sin embargo me encanta su trabajo por su destreza como narrador (una cualidad que hoy en día parece menos importante que nunca). Demasiado a menudo en los comics de hoy no se ven nada más que viñetas de página completa, todo acción y violencia gratuita. No hay suspense, no hay tensión, no hay historia. El estilo de Ganzman es pura narración., desde sus preciosos bocetos hasta la composición de viñetas. Y, no por nada, pocos artistas pueden traer peso y soltura a una escena de acción como Sam Glanzman. También de interés, aquí vemos el afinado guión de Dennis (Denny) O’Neil trabajando como Sergius O'Shaugnessy.

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Y vosotros direis… vale, pero si ese comic es de Sam Glanzman y Denny O’Neil ¿por qué está en el blog de los admiradores de Mantlo? Pues porque sabemos que a Bill Mantlo le gustaba mucho esta serie… ¿y cómo podéis estar tan seguros? Pues por esto:

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En la sección de cartas al editor, encontramos una carta de un joven Bill de unos 16 años, que nos enorgullece traducir:

Querido editor,

Con toda sinceridad afirmo: “Gracias Charlton” ¿Por qué? Por tu nueva colección Las aventuras del Hombre-Dios Hércules. Aunque habéis tenido éxito con algunos heroes, uno o dos westerns, un par de series de fantasmas, y todo tipo de destinos y finales, nunca habíais alcanzado la cima (Salvo por Strange Suspense Stories). Aunque habéis tenido éxito con algunos heroes, uno o dos westerns, un par de series de fantasmas, y todo tipo de destinos y finales, nunca habíais alcanzado la cima (Salvo por Strange Suspense Stories). Habíais tenido éxito con algunos heroes, uno o dos westerns, un par de series de fantasmas, y todo tipo de destinos y finales, pero nunca habíais alcanzado la cima como con esta colección (Quitando Strange Suspense Stories).

Hércules está bien escrita, bien dibujada, y sobre todo interesante. Según lo empecé quedé atrapado. Como con Thane of Bagarth, ¡Bestial! Era una maravillosa mezcla entre El Principe Valiente y el comic de EC largamente añorado Valor. Me ha convencido de que Steve Skeates y Jim Aparo están aquí para quedarse.

Pero fue S.J.G. (Un dibujante de guerra de Charlton, supongo) quien de verdad me impresionó. No le creía capaz de una portada tan bonita. Estaba (algo extraño en Charlton) bien coloreada bien dibujada, por una vez no era de Mastrosiero y toda ella preciosa. Mantenerlo así de alto y me veré obligado a subscribirme, y eso será un placer.

Ya que estamos, Mr Giordano, ¿Como es que no mencionó esta colección en la convención de la Academia de Kaler?

Bill Mantlo

223-04 Murdock Ave.

Queens Village, N.Y. 11429

Plus: La otra carta… es de Klaus Janson.

Un día para los juguetes. Un día para los corazones externados.


Aunque la solución a los problemas del sueño sea probablemente soñar, todavía no se sabe si existe una unidad del sueño donde intenten remediar la falta de un apetito tan particular y espontáneo en sus pacientes mediante la lectura de tebeos. E intentar hay que intentarlo, ¿no?
Ya imagino toda una industria terapéutica del tebeo a nuestro servicio. Claro que existirían peligros, no podemos dejar de pensar que tomos de trescientas y pico páginas o más deberían ser indicados como perjudiciales por las autoridades sanitarias y científicas. Señalar su peligrosidad e, incluso, prohibirlos en los colegios e institutos, además de en hospitales y centros de salud públicos o privados. Imaginad el panorama, entras con una simple gripe, y sales con las piernas dormidas y las muñecas contracturadas después de pasar una semana leyendo encamado. Creo que todos convendremos que, naturaleza ética o filosófica aparte, un j
usto componente de serialización resulta indispensable para continuar disfrutando del extraño y particular universo superheroico. Y en esta perspectiva un tebeo con sus dos buenas grapas viene a ser el anima corporalis que mora en el río de aquel universo, un objeto místico para la devoción popular que colocar junto a nuestro diafragma cuando sentimos que el sueño nos toma.
Con una grapa del comicbook entre sus manos el paciente entra en un estado de proyección en el que se le permite imaginar lo más grande y disminuirse de un modo oportuno y feliz gracias a esta llave capaz de lograr que las notas a pie de viñeta no permanezcan, como los prólogos de los grandes y lujosos volúmenes recopilatorios, en una parte fuera del mundo, sino en un estado de existencia empírica de la conciencia. Un estado metafísico redondeado por rugosidades que conducen a otros espacios también arrugados, y hasta quizás rotos o amarillentos pero nunca secos ni totalmente perdidos. Porque son estos últimos espacios los que poseen la máxima potestad sobre el cuerpo del tebeo, aquel Deo concedente que debe ser perseguido por los creadores y los lectores a fin de convertirse ellos mismos en juguetes de su propio juego. En ese lugar, o en mitad de tal realización, para el caso del guionista o el dibujante, el lector se encuentra en una zona de intercambio sobre la que no es preciso hablar pues solo si es presentida puede ser realmente activada.
La representación del elemento infantil, ya sea de objetos,
escenarios o los propios niños tratados como personajes, es el fundamento que como imagen prepara tal encuentro. Lo grande frente a lo pequeño, el espacio cerrado de la historia ni irreal ni real pero maravillosamente concreto se ve retratado a sí mismo tomando la forma de marionetas, osos de peluche asesinos, mortales aviones a escala y máquinas recreativas transformadas en gigantescos laberintos. El héroe se hace pequeño, nuestra imaginación tirana, y las diminutas monstruosidades nos amenazan con su caos infinito. El reino de los cachibaches y los hombres de cuerda.
Huevos de arcilla en las tumbas de Rusia y Suecia, y supongo que juguetes para la del Chapucero. No me quedó claro si este personaje seguía en el negocio o se le ha dado definitivamente por muerto; en cualquier caso, espero que lo entierren con algunos de sus cacharros. ¿Alguien lo sabe?

Compré este número 36 Forum hace pocos meses de entre una remesa de la colección Juan Towers. Cada uno de los ejemplares autentificado, como podréis apreciar clicando sobre la imagen, con el sello TOWERS Juan. La historia que nos interesa es el Peter Parker, The Spectacular Spiderman número 53 (he robado la presentación que hacía el Dr. Átomos por si alguien se nos ha escurrido por aquí y añora recordar), una aventura más importante para el villano que para el propio Spiderman, o el Peter Parker. A quien al menos vemos actuar con el rostro cubierto de telaraña y los pies descalzos, lo más cerca que estaría esta nueva colección de su premisa inicial, según la cual el aficionado al cucurucho de la araña podría apreciar por fin la crudeza de la vida personal del chico y su influencia sobre los millones de personajes que le rodeaban. Una empresa creciente que a raíz del manejo burocrático, y a pesar de la cancelación de la cabecera Peter Parker el Spectacular, acabaría por librar al protagonista de la pobreza, la injusticia y, también, de la aventura. Aunque aún faltaban muchísimos años para apreciar esa decrepitud de la fantasía arácnida, creo que el germen de tal atroz ritualización pudo muy bien ser esta idea del mesianismo de la cotidianidad que acabó con la aparición de un demonio. Necesaria aparicion a la altura del cuento realístico-superheroico.
No es más que por ese recuerdo de los estados de ánimo de los personajes y las impresiones del lector ante el sentimiento de soledad y desorientación que todavía acompañaba a Spiderman durante los años ochenta, que he querido traer una aventura sin ninguna trascendencia. Cualquiera lo resumiría así: un héroe, un villano y una equivocación. Un error impreso en la constitución del enemigo a combatir, creador de juguetes diabólicos. Lo sabemos o creemos saberlo, el juguete es una cosa, un objeto incapaz de tomarse a sí mismo como activador de sus propios recursos interiores.

Bill Mantlo entre juguetes, ni obligado a vivir solo en compañía de ellos sus historias más sencillas perderían humanidad. Tenemos a Spiderman, uno más entre los transeúntes disfrazado como Peter Parker, a punto de rescatar a una suicida que habla así "¿Por qué no sacan a esos juguetes?"
¿Qué juguetes?, por supuesto ni nosotros ni Spiderman vemos muñecos. Da igual, lo que importa ahora es actuar desde dentro, cubrirnos el rostro, dar un gran salto y pegar nuestros pies a las paredes del edificio para poder llegar hasta esa cornisa antes de que...
¡Rayos! ¡No puedo fallar! ¡Esto va mal! ¡No me sujeté bien! ¡Me arrastran! ¡Vamos Parker casi los tienes!
Bueno, no es que la gente aplauda. Ni que le estén preparando allí abajo ninguna conferencia de prensa con flashes y televisiones a Spiderman. ¿Para que querría un héroe inundado de alegría interior nada parecido? Un superhéroe permanentemente emocionado e individualista no parece una formula hueca, por decirlo así, no es otro muñeco. Espejo de espejos dispuesto para devolver y tomar vitalidad, Spiderman está dispuesto a entrar en el edificio por una ventana y aunque es sorprendido por un disparo cegador tiene tiempo de reconocer al juguete. Como es costumbre el héroe saldrá derrotado de este primer enfrentamiento. Como es tradicional, se le niega también a su vez la naturaleza positiva de su proeza confundiéndole con el muñeco desde el que se operó el mal y, por último, tal como esperamos y deseamos siempre, Spiderman huye sonriendo ¡Ja, ja! ¡Nos vemos en el próximo episodio, amigos!
Ya llegamos a nuestro paraíso, la guarida del terrible Chapucero. Un escondrijo para seres perezosos, inactivos y, por tanto, mortales para el alma.


Al punto resultan impactantes las imágenes efectivas de la conciencia de este enemigo allí dispuestas que Spiderman percibe su potencial mortífero de un solo vistazo; los efectos de cobijar un material tan completo de hibridaciones entre el asesinato y el juego tiende a representar análogamente un razonamiento mediador entre el despiste de la lectura y la conciencia del protagonista de esta actividad. Si Spiderman cae, solo morirá Peter Parker. Si el lector interrumpiera la lectura aquí, sería él quien cayese.
La proverbial locuacidad de nuestro invasor aniquila los cálculos con que desde su sótano el Chapucero nos acosa en tanto que lectores físicos y mentales. Pero no existe máquina ni soldaditos o muñecas que puedan invadirlo con poderes ajenos a él. ¡A Spiderman! Siempre ligado a un sentimiento de tensión a mitad de la burla temeraria, altamente chocante ante la inmediatez del peligro, y su cometido principal de dar solución al problema del mal en el mal Spiderman intuye la inautenticidad, el simulacro, lo antitético de las funciones del ayudante del Chapucero. Coloso negro tan fuerte o pesado como la Masa pero al que ha visto volar, como si del genio de alguna lámpara mágica se tratara llamar amo al inventor de juguetes asesinos. Demasiadas veces el creador de ingenios mecánicos tan increíbles como el pobre Toy ha proyectado la sustancia viviente de su corazón en los productos meramente mecánicos de su intelecto.
La calle es invisible, se retoma la imagen oscura de la mujer enloquecida que quiso saltar al vacío como si esperase poder entrar en un gran agujero en la tierra. Ahora la luna, la promesa de la ventana, aparece como una esperanza. La recreación horrenda de soledad ocultada en los bajos del edificio ha quedado atrás. Al final, Spiderman ni siquiera conduce a la policía hasta el criminal. Las sacas de dinero han sido olvidadas también. El cielo y la noche, la disolución y el luto han decidido que sea así. Parece que no, que no era el primer edificio. O puede que sí y, entonces, ¿entonces dónde estaban esos juguetes?


Enciclopedia del Universo Marvel []--> El Chapucero

Nota del Consejo de Redacción: Las quejas de nuestros lectores y suscriptores por la utilización abusiva ("casi pornográfica") de imágenes de portadas y páginas en estado de deterioro permanente nos han llevado a prescindir hoy de la cubierta original de este tebeo en su edición española, que no obstante reproduce la misma ilustración que su original usamericano. Lo que en adelante será habitual y hemos prometido tomarnos como una regla no escrita para próximas entregas.
También es claro que el Director de esta publicación podrá hacer con ello lo que quiera, y probablemente lo haga, pues en sus santas manos está el negocio. Arriamen, y el caminito nos admiraremos.

Mantlo-Gaiman: Las dos caras del genio.

Robado desde El lector impaciente. blog recomendable:
El lector impaciente...: Mantlo-Gaiman: Las dos caras del genio.:

Originalmente publicado el 10 de Noviembre de 2010
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Leo en 999 y Flora y Fauna que ayer fue el cumpleaños de Bill Mantlo (59) y hoy es el de Neil Gaiman (50), lo que me pone fatalista y me hacen reflexionar sobre la esquiva y loca fortuna que es esto de la vida.

Por edad, ambos son casi compañeros de generación (aunque cada uno se situaría en un extremo) renovadores, en su momento, del cómic mainstream norteamericano de los ochenta y noventa por la originalidad de sus propuestas. Ambos, por diferentes motivos, eligieron realizarse en otros ámbitos ajenos al medio, lo que quizás no deja este -o su miope industría- en muy buen lugar . Gaiman como escritor de novelas, Mantlo ejerciendo como asistente legal en una asociación del Bronx neoyorquino.

Aquí acaban las similitudes. Hoy en día, Gaiman es un autor respetado y admirado al que la fortuna le sonríe con un relativo éxito literario, adaptaciones cinematográficas de sus obras, reediciones cíclicas de sus mejores cómics y lucrativas incursiones en el cómic más comercial. Mientras tanto, Mantlo sufre la peor de las suertes languideciendo invalido, internado de por vida consecuencia de la mala hora en que un hijo de puta al volante se lo llevó con su coche por delante cuando patinaba, disminuido en sus capacidades, necesitando ayuda constante y con una situación económica precaria a la que no ayuda precisamente que sus cómics no sean reeditados y su obra difundida sólo recordada y valorada por los aficionados más veteranos.

Las dos caras de la fortuna aplicadas a dos grandes escritores que ejemplifican eso de que unos nacen con estrella y otros estrellados. Fijado quizás nuestro destino sin que podamos hacer (bueno, se puede ayudar a Mantlo adquiriendo este libro aquí) ni decir mucho.

Felicidades a ambos.

Pero tú sabes que siempre seguirá moviéndose


Gerry Rafferty
, Baker street (1978) []--> ch999.blogspot.com


No es la ciudad inmunda

quien empuja las velas. Tampoco el corazón,

primitiva cabaña del deseo,

se aventura por islas encendidas
en donde el mar oculta sus ruinas,

algas de Baudelaire, espumas y silencios.

Es la necesidad, la solitaria

necesidad de un hombre,

quien nos lleva a cubierta,

quien nos hace temblar, vivir en cuerpos

que resisten la voz de las sirenas,

amarrados en proa,

con el timón gimiendo entre las manos.


Aléjate de allí, vayamos lejos,

sin la ilusión que llama desesperadamente,

sin el dolor que asume su decencia.

La piel, mi piel, los vientos

han preguntado tanto en las orillas,

tanto se han estrellado por ciudades y pechos,

que no conocen patrias ni las cantan,

no recuerdan naciones,

sólo pueblos.


Yo sé que su regreso

es el nuestro sin duda. Porque con voz humana,

como marinos viejos,

sobre el desdibujado dolor de sus espaldas,

vendrán para decirnos:

es el tiempo,

dejémonos volver con la marea.




Fragmento de Invitación al regreso de Luis García Montero
.

Talismán


Para hacer un talismán

Se necesita sólo tu corazón
hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios.

Un corazón apenas, como un crisol de brasas para la idolatría.

Nada más que un indefenso corazón enamorado.

Déjalo a la intemperie,

donde la hierba aúlle sus endechas de nodriza loca y no pueda dormir,

donde el viento y la lluvia dejen caer su látigo en un golpe de azul escalofrío

sin convertirlo en mármol y sin partirlo en dos,

donde la oscuridad abra sus madrigueras a todas las jaurías y no logre olvidar.

Arrójalo después desde lo alto de su amor al hervidero de la bruma.

Ponlo luego a secar en el sordo regazo de la piedra,

y escarba, escarba en él con una aguja fría hasta arrancar el último grano de esperanza.

Deja que lo sofoquen las fiebres y la ortiga,

que lo sacuda el trote ritual de la alimaña,

que lo envuelva la injuria hecha con los jirones de sus antiguas glorias.

Y cuando un día un año lo aprisione con la garra de un siglo, antes que sea tarde,

antes que se convierta en momia deslumbrante,

abre de par en par y una por una todas sus heridas:

que las exhiba al sol de la piedad, lo mismo que el mendigo,

que plaña su delirio en el desierto,

hasta que sólo el eco de un nombre crezca en él con la furia del hambre:

un incesante golpe de cuchara contra el plato vacío.


Si sobrevive aún, si ha llegado hasta aquí hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios;

he ahí un talismán más inflexible que la ley, más fuerte que las armas y el mal del enemigo.

Guárdalo en la vigilia de tu pecho igual que a un centinela.

Pero vela con él.

Puede crecer en ti como la mordedura de la lepra; puede ser tu verdugo.

¡El inocente monstruo, el insaciable comensal de tu muerte!

Olga Orozco


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